Para que nadie se quede atrás
Víctor del Rosal Ahumada
Hace poco escuché una reflexión de una profesora, experta en recursos humanos y con experiencia en consultoría administrativa, quien hablaba de la importancia de establecer recompensas que estén alineadas con las metas organizacionales. 
 
Ella cuestionaba al grupo: "¿Qué pasaría si en el salón de clases, por ejemplo, una condición para que el estudiante apruebe es que todos sus compañeros deben aprobar el curso... en otras palabras, si un solo alumno reprueba, todos reprueban... ¿cómo cambiaría el comportamiento del grupo?" 
 
La respuesta unánime fue que resultaría en una gran red de solidaridad, con un claro incentivo para ayudar al compañero a aprobar sus exámenes, porque nadie se podría dar el lujo de que una sola persona repruebe.
 
Al instante me hizo reflexionar, que, de la misma manera, en nuestras comunidades, en nuestros países, no hemos alineado los incentivos para hacer inadmisible que un solo ciudadano se quede atrás. Sin duda es un tema complejo abierto a múltiples debates e interpretaciones, pero al fin de cuentas, hemos permitido que muchos se queden atrás de una u otra forma, y al hacerlo reprobamos como sociedad.
 
El año pasado tuve la fortuna de conocer a una gran persona, la Sra. Swany Hernández, que representa al México trabajador, que se enfrenta a los retos con la frente en alto. Es emprendedora, dueña de una lavandería en Colima, Col. y orgullosa mamá de tres hijos, entre ellos, Valeria, de 9 años. Comparto a continuación la historia de Valeria:
 
Mi nombre es Valeria Guadalupe Peña Hernández, tengo 9 años y actualmente vivo en un estado muy bonito de la República Mexicana,  llamado Colima. 

Desde mi nacimiento el 1 de noviembre del 2001, me enfermé por algunas 'reacciones alérgicas', eso fue lo que los médicos le dijeron a mi mamá.  He luchado por mantenerme fuerte y sana a pesar de las enfermedades que he tenido desde pequeña: al menos dos veces sufrí de neumonía y he estado a punto de tener un paro cardíaco. 

Con el paso del tiempo y debido a mi desarrollo, fui diagnosticada con síndrome cardio-facio-cutáneo, un síndrome genético caracterizado por defectos cardiacos, anomalías ectodérmicas, retraso en el desarrollo y dismorfias faciales. 

Mi mamá ha tratado de integrarme en una escuela regular y mantenerme en terapias constantemente, pero aún así la situación en mi casa es muy complicada. Mi mamá es madre soltera y somos tres niños en la familia (yo soy la más pequeña)  y a veces con tantos gastos de médicos y terapias nuestra situación económica se torna más vulnerable. 

Mis ganas de vivir y la fortaleza de mi mamá por sacarme siempre adelante es lo que nos mantiene en constante búsqueda para crecer y convertirme en una niña más independiente. 

En el mundo, los niños con éste síndrome logran decir cuatro palabras en promedio. Gracias a las terapias que he recibido desde pequeña, actualmente he logrado pronunciar ¡más de veinte palabras, y hasta en inglés!

Mi mamá ha logrado integrarme a una escuela regular en tercero de primaria, donde puedo convivir con más niños y aprender de ellos. Mi lenguaje ha mejorado mucho, ya reconozco algunas palabras, vocales y consonantes, hasta puedo leerlas e identificarlas. Ya puedo contar del uno al once y he desarrollado habilidades creativas. 

Deseo con mi corazón seguir desarrollando todas mis fortalezas a pesar del síndrome que padezco. Mi madre trabaja arduamente para darnos lo mejor a mí y a mis hermanos.
 
Valeria ha recibido un apoyo invaluable del Centro Albatros, asociación sin fines de lucro dedicada a educar niños y niñas que presentan padecimientos como parálisis cerebral, síndrome cardio-facio-cutáneo, autismo, síndrome de Down, entre otros.
 
Reconozco la labor del Centro Albatros, así como la fortaleza y el empuje de personas como la Sra. Swany Hernández, un verdadero ejemplo de carácter y determinación, una inspiración para no darse por vencido sin importar las circunstancias.
 
Aprovecho este espacio para invitar a que apoyemos la causa de Valeria, a través de Albatros http://www.centroalbatros.org/donaciones.html (que acepta donaciones en línea) y/o siendo clientes de la Lavandería Swany http://vdr.me/swany
 
Al final del día, son los pequeños gestos de solidaridad los que dejan una huella imborrable.
 
Esta es una oportunidad, de muchas que tenemos, para ayudarnos a construir un mundo más solidario, donde nos apoyemos a sacarle el mayor provecho a esta maravillosa experiencia que es la vida y, como en el salón de clases hipotético, para que nadie se quede atrás. 
Está permitida la reproducción de este artículo en medios impresos y electrónicos siempre y cuando se incluya el título, autor y esta referencia al sitio web: www.VictordelRosal.com
 
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